martes, 20 de diciembre de 2016

El gigante

A veces me imagino como un gigante
con un gran bidón de gasolina
caminando por encima de los edificios de la ciudad.
Puedo verlo todo,
los maridos engañando a sus mujeres con prostitutas jóvenes e ilegales
en la parte de atrás de sus coches caros,
los niños ricos cayendo en las drogas
como la luz en un agujero negro.
A cada paso que doy crezco más,
todo se vuelve tan pequeño,
vierto la gasolina encima de todos ellos.

A veces me imagino como un gigante
con un gran bidón de gasolina
caminando por encima de los edificios de la ciudad.
Sigo viendo todo,
a las mujeres maltratadas excusando a sus maridos alcohólicos,
a los vagabundos apaleados por los corruptos policías.
A cada paso que doy crezco más,
todo se vuelve tan pequeño,
vierto la gasolina encima de todos ellos.

Y entonces recuerdo, cuando éramos niños
y corríamos sin preocupaciones colina abajo,
como seres libres, solo buscando divertirnos.
¿Qué pensaríamos de la muerte
si ya la conociéramos?
¿Jugaríamos al amor si no supiéramos que hiere?
Me saco el mechero,
lo prendo,
quizás hay esperanza,
quizás no.

El fuego se traslada rápido por el combustible,
las llamas lo cubren todo,
se escuchan gritos y llantos
pero estoy tan arriba que no puedo oír nada.
De repente,
siento como unos labios pasean por mi espalda
como siguiendo un camino invisible,
entonces todo desaparece,
vuelvo a mi tamaño normal
y el mundo sigue girando.



No hay comentarios :

Publicar un comentario